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La también conocida como Piedra Franca, es la roca
ornamental que ha constituido el material
fundamental empleado en la mayor parte del
Patrimonio Histórico Arquitectónico de Salamanca y
sus alrededores.
Es por lo general, de grano fino a medio, deleznable
al tacto, con coloraciones entre blanco-amarillento
y pardo-rojizas, según el contenido en óxidos de
hierro.
Se extrae en varias canteras de los alrededores de
Villamayor (Salamanca), de una litofacies de la
Formación Areniscas de Cabrerizos, de edad Paleógeno
superior y origen fluvial.
Se clasifica como arenisca feldespática-arcosa,
compuesta de cuarzo (40-70%), feldespatos (10-30%),
micas y matriz arcillosa (10-20%). La oxidación
superficial proporciona el tono pardo-dorado
causante del gran espectáculo de esta piedra cuando
es iluminada por el sol crepuscular.
Es de destacar su facilidad para cortarla y para su
labra y talla, siendo tanta la filigrana que admite
su trabajo que dio origen a la denominación de
Plateresco. Esta facilidad de fina labra se realiza
gracias a la blandura que posee al ser extraída de
la cantera, que junto al posterior endurecimiento al
ir perdiendo la humedad es una de sus
características físicas más notables.
Actualmente se utiliza básicamente para la
edificación e fachadas, piezas escultóricas y
restauraciones de monumentos. Las piezas empleadas
son muy variadas, aunque las más extendidas son las
rectangulares de 10-12 cm de grosor con acabado
raspado. |